Sofia.

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Eres carne de mi carne

no hay necesidad de encontramos el parecido,  

eres sangre en mi sangre

da igual salud o enfermedades.

 

Y como dos copos de nieve

sin luna ni destellos

se han quedado tus ojos,

que me queman antes del helor

que oscuros son, ladrones de mi propia luz.

 

Eres mas hija mía que de nadie,

sin necesidad de haber salido de mi entraña;

eres mi voz y mi oído

da igual, el idioma al parecer incomprendido.

Como poco puedo abrazarte y morir en tu respirar,

como mucho, puedo dejarte leerme el alma sin disfraz.

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Invitado Lunes, 18 Diciembre 2017